Sentencia Final
Un tribunal militar dicta tu condena y vos la escribís. Sin tecla de retroceso, con el pelotón de fusilamiento apuntándote.
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Sentencia Final
Historia alternativa, años cuarenta. Se te acusa de traición y el Tribunal Supremo dicta sentencia: la única forma de seguir vivo es escribirla, palabra por palabra, antes de que se consuma la mecha. No hay tecla de retroceso — un carácter equivocado no avanza, hay que acertarlo, y cada fallo baja un poco más la puntería de los cinco fusiles que tenés enfrente. Tres modos: cinco niveles de campaña que van de la sala de interrogatorios al patíbulo, un tribunal masivo donde cien reos escriben a la vez y sólo queda uno, y un frenesí sin pausas en el que el pelotón se acerca cada pocos segundos.